LA WEB 4.0

La Web 4.0 ya ha empezado para algunos, aunque tendrán que pasar algunos años para que se afiance y comience a mostrar todo su potencial. Esta nueva versión de la Red se basará en explotar toda la información que ahora mismo contiene, pero de una forma más natural y efectiva.

En la actualidad, la Web 3.0 o semántica permite conectar toda la información que vertimos en redes sociales, aplicaciones, etcétera de una forma más evolucionada que en la Web 2.0. Aun así, no resulta del todo eficiente, pues hay limitaciones tecnológicas que no le impiden ofrecer más.
Por ejemplo, ahora mismo los buscadores siguen siendo elementos esenciales en el día a día. Entras a Google, Bing, Duck Duck Go, etcétera, e introduces lo que quieres buscar y se te ofrece una serie de resultados que tendrás que revisar o seleccionar hasta encontrar lo que deseas.

Lo que propone la Web 4.0 es mejorar esa experiencia mediante el uso de nuevas tecnologías que permitirían un nivel de interacción más completo y personalizado. Es decir, podrías decirle «Reserva una mesa para cenar hoy» o «Pide un taxi» a tu dispositivo -que puede ser un smartphone, wearable o quién sabe cuál- y automáticamente ejecutaría dicha acción sin más intervención propia. Así, pasaríamos de una web que nos muestra información a una que nos daría soluciones.
Esa es la idea de la Web 4.0: ofrecer soluciones a partir de toda la información que damos y existe en la Web. Para lograrlo, se fundamentará en cuatro pilares.
  • La comprensión del lenguaje natural y tecnologías Speech to text (de voz a texto y viceversa)
  • Nuevos sistemas de comunicación máquina a máquina (M2M)
  • Uso de la información de contexto. Por ejemplo, ubicación que aporta el GPS, ritmo cardiaco que tu smartwatch registra, etc
  • Nuevo modelo de interacción con el usuario
Si recordáis la película Minority Report, la Web 4.0 sería algo similar a los “Precognitivos”, esos seres capaces de ver el futuro. Lo que haría la Web 4.0 sería adelantarse a situaciones cotidianas, como ver que llegas tarde al trabajo y enviar un mensaje avisando. U otro ejemplo, si ve que tu ritmo cardiaco es elevado y tienes registrado que sufres problemas de corazón, avisaría a la asistencia sanitaria.

CÓMO LLEGAMOS A LA WEB 4.0


Tal vez te estas preguntando cómo llegamos a la Web 4.0. La respuesta es sencilla: gracias a la propia evolución de la tecnología que estamos viviendo ya. En estos momentos, empresas como Google, Microsoft o Facebook, entre otras, están desarrollando nuevos sistemas que gracias al Deep Learning y Machine Learning serán capaces de procesar más información de forma similar a cómo lo haría el cerebro humano.
Construyendo redes neuronales artificiales que se aproximarían a cómo funcionan las de nuestro cerebro. Algo que, por ejemplo, ya está permitiendo que aplicaciones como Google Fotos sea capaz de filtrar las fotos  de una forma espectacular. Y si no sabéis a qué me refiero, os invito a descargarla, subir algunas fotos y, por ejemplo, realizar una búsqueda con la palabra perro o algún color.
Los resultados seguro que os sorprenden, pues no sólo es capaz de detectar en qué imágenes aparece un perro o un determinado color; en el caso de personas u objetos, es capaz de diferenciar qué es un perro real o una mancha cuya silueta se parece a un perro.
Por supuesto, para llevar a cabo todo esto, se ha realizado un trabajo previo de aprendizaje. Este le permite saber cómo es la forma de un perro, detectar objetos y mucho más. Algo sorprendente pero tan real como darle a información de perfil a uno de tus amigos en Facebook y ver si está soltero o casado, dónde vive y dónde estudió.
Luego tenemos los avances que los asistentes de voz están logrando. Siri, Google Now o Cortana cada vez entienden de forma más precisa y correcta lo que les decimos. Es más, ya hay smartphones que siempre están “escuchando” para activarse en el preciso momento  que oigan «Oye, Siri» u «Hola, Google Now».
Otro indicador de hacia dónde vamos son los botsEstos programas son un primer paso hacia esa interacción que promete la Web 4.0. Por ahora dependen de la introducción de texto, pero, con la evolución en tecnologías Speech to text, seremos capaces de conversar con ellos de igual modo que lo haríamos con un amigo en una cafetería.

Por último, el uso de la computación cognitiva. A través de potentes ordenadores se almacenarán y procesarán nuestros datos, peticiones y mucho más en la nube, permitiendo no sólo que cualquier dispositivo con conexión a internet nos ayude a aprovecharnos de ellos, sino también sirviendo cada uno de nosotros como educadores de esas máquinas. Cada petición nuestra será a su vez una contribución que le permitirá, por ejemplo, saber cómo reaccionamos a una noticia, lo que nos gusta o no,  si acertó con anteriores propuestas y mucho más.
Suena a ciencia ficción, tal vez incluso dé algo de miedo pensar que nos conocerán tanto o más que nosotros mismos. Pero si dejamos los miedos a un lado, la puerta que se abre es apasionante. Porque también permitirá ser usada para conocer y detectar futuras enfermedades, ayudar a quienes padecen ciertos trastornos a llevar una vida mejor, evitar accidentes y mucho más.
Vivimos en una época fascinante y deberíamos aprovecharlo.

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